Peleador de chico, alegre y corajudo por siempre, médico y presidente de Chile, todo esto y mucho más es Salvador Allende. Sí, es, está presente. Incorporó en su vida conocimientos de cada rincón de su país y edificó ideales, ya desde joven, en su Valparaíso natal. “A todo vapor con Salvador”, fue la consigna de sus viajes en tren por Chile en sus vías de enseñanza y vida, verdaderos caminos del desarrollo humano. Una vez en el poder popular, los campos rediseñaron su imagen y comenzaron a desalambrarse. Un modelo nuevo de transición al socialismo era su fin. Pero los camiones apocalípticos sirvieron de llegada al infierno. La paloma fue bajada de un piedrazo por la CIA y por los militares chilenos al mando del dictador Augusto Pinochet. Su golpe electoral había sido a la conciencia, cómo alguna vez dijo el escritor Volodia Teitelboim. Su casa, su residencia, fue una pintura del viraje de Chile. Luego del golpe de Estado de 1973 funcionó como un centro geriátrico a la orden de la Fuerza Aérea chilena. A cien años de su nacimiento, Chicho, tú sacrificio no fue en vano.
Buena es la ocasión para recomendarles el trabajo de dos compañeros. Desde aquí se invita a pasar por el sitio chileno OtraPrensa!, para darle forma a la realidad y conocer como trató el país andino este acontesimiento. Además, inspirado en uno de sus temas para el título, 1973, se invita a contemplar la poesía del joven trovador Pablo Merletti.
En Italia, en las escaleras del corazón de Nápoles, en 1984.
En Francia, haciendo el Hombre de Vitruvio de Da Vinci, como buen artista que es.
En Nápoles, en Cannes, en Buenos Aires, en cualquier lado. El asedio de la prensa a Diego Maradona no reconoce fronteras físicas ni temporales. La primera foto es de 1984, cuando el mejor jugador de la historia del fútbol mundial fue presentado en Napoli, en el estadio San Paolo, ante una tremenda multitud. La otra, la segunda, es de días atrás, cuando el 10 participó del festival de cine de Cannes, presentando un documental sobre su vida junto al director serbio Emir Kusturica. Hace un tiempo pude comprobar en carne propia el amor que se le tiene a Diego en otras partes del mundo. Flavio, un joven italiano asqueado de su vida en el llamado Primer Mundo, se vino de vacaciones en el último verano para Buenos Aires. Nació en Bari, en el sur, pero trabaja en el norte, como muchos otros italianos sureños. Cada vez que hablaba de Maradona se emocionaba, al borde del llanto, cantaba, y sentía amor genuino por esa persona que hizo feliz a ese lugar de Italia donde hoy se vierte la basura proveniente del norte rico. Y lo recordaba por su fútbol, por sus gambetas, por su historia en la ciudad. No lo maltrataba por su vida privada, lo respetaba y lo contenía. Sabido de su pasión por Diego y por el fútbol, lo invité a ver Amando a Maradona, una linda película en reconocimiento a la vida de novela del 10. Jugamos juntos un par de partidos y fuimos a la cancha del Deportivo Morón, chori y Coca de por medio, y se hizo amigo de mis amigos y partió junto a ellos a ver a su querido River en el Monumental. Más allá de esta mínima relación que tuvimos con Flavio, que la primera vez que lo vi tenía puesta una camiseta del Deportivo Cali que le había regalado un colombiano amigo que trabaja junto a él en el bar de Milán, hoy, cuando me acuerdo del Tano en algunas circunstancias, no me olvido de ese amor por Diego. Y no me olvido porque en el medio de la película, cuando Maradona llegaba al San Paolo, como lo retrata aquella foto, me dijo: “Vos me querés hacer llorar, ¿no?”.
Los dejo disfrutando un poco del arte de Pablo Coll, con Vengan a ver, su tema dedicado a Maradona. Nos leemos.
Un recital suspendido por mentes conservadoras y pacatas, como diría el Indio Solari, ex líder de Patricio Rey y sus Rendonditos de Ricota, propulsó a parte de sus ricos pensamientos en una conferencia de prensa en Olavarría, el lugar donde se iba a presentar la banda en 1997. Fue la única vez que el Indio brindó este tipo de encuentro, pero, con poquito, llenó de ideas a la realidad. Ahí va.
Damián Díaz pateó. La pelota se clavó. Media Rosario gritó. Y a ese pibe en la tribuna una lágrima le cayó. Se quería olvidar de ese día de mañana que le abre los ojos a las 7 para ir trabajar. Se quería olvidar de las peleas con su novia. Se quería olvidar de su querido Rosario Central y su (mal) presente. Se olvidó por un rato, más se alegró por otro, cuando el centro del Kily cayó adentro del arco. Ahí sonrió y sintió, y otra lágrima dejó caer. Por esos instantes todo fue alegría, nada lo impedía. Mañana estará un poco menos contento, aunque su Canalla ganó.
Sólo una imagen de Rosario Central-Racing, en una tarde de domingo cualquiera.
- En Rosario, según me han comentado, se dice que el gol del Kily González recibió una ayuda de una fuerza misteriosa. La mano del Negro Fontanarrosa habría cambiado la trayectoria de ese bruto centro que se metió en el arco de Hilario Navarro.
Que la política y el deporte están relacionados con vínculos de los más estrechos, a esta altura de la historia, no caben dudas, pese a los que insisten en la acritud de una y en la pureza de la otra. En el marco de la última dictadura militar de Argentina pasó un Mundial organizado en el país y una guerra impulsada también por el país. El Mundial del ´78 y la Guerra de Malvinas todavía siguen dejando pequeños detalles en la relación que tuvo la dictadura y el fútbol. Pasados los aniversarios del golpe de 1976 y del conflicto bélico de 1982, les dejo aquí un par de artículos que escribí en Vale Chumbar, donde intentamos poner en la memoria las cosas del día a día y las consecuencias que dejó esa época negra en la sociedad de hoy.
Aclaración: La foto que ilustra esta entrada es la del Muro de Berlín, que dividió a Alemania en dos. También dividió a Alemania en dos selecciones de fútbol.
Paredes resquebrajadas, un techo de chapa adornado con banderines, múltiples cuadros que se cuentan recuerdos y, entre ellos, uno que se destaca sobre el resto: el del rostro de Carlos Gardel. Así lucía en 1995 –un año antes de su muerte- el comedor de la casa del uruguayo Obdulio Varela, leyenda de leyendas y campeón del mundo en Brasil 1950, en aquel histórico Maracanazo. Obdulio fue un hombre que no pudo escarparle al mito a pesar de todo. Es que hizo mucho para que su vida no se ensuciara con la fama, esa señora fugaz.
El plantel había llegado a Uruguay de la gesta del Maracaná y él, como lo supo hacer siempre, le escapó a la ostentación. Sonaba la canción Dianas de Nuñoa, aquella de “Uruguayos campeones, invictos en Europa, invictos en América...” y don Obdulio pidió un sombrero y un impermeable para pasar desapercibido e irse tranquilo. Otra imagen muy gráfica para pintar su personalidad con respecto a la fama es la foto del equipo campeón mundial. A un costado, en una punta, cómo no queriendo salir. Ésa era su ubicación. Cómo escapándole al flash de la instantánea. La infancia de Obdulio fue dura. Como la de muchos de los invisibles, nada más que a él lo vieron. Y vaya si lo vieron esas 200.000 personas en aquella tarde de Río de Janeiro.
Nació y murió en Montevideo, en el barrio Villa Española, su lugar de siempre. Trabajó desde muy chico de limpiabotas, canillita, peón de albañil y cadete en una mensajería. Cuando firmó su primer contrato de futbolista profesional, en 1937, con Montevideo Wanderers, desapareció por dos meses del club. El día que lo encontraron estaba trabajando de albañil. El Negro Jefe era así. Dejó plantado, en más de una ocasión, a un periodista que iba hasta la calle 20 de Febrero 3030, es decir, su casa. Él intuía que venían para hablar del Mundial del ´50. No quería mirar el pasado. “A veces me golpeo la cabeza y me pregunto, ¿qué pasó? Todavía no me doy cuenta. Si será grande ser campeón del mundo”, recordaba una y otra vez.
La austeridad era su caballito de batalla. Minimizaba las condiciones en que había ganado la Copa del Mundo. Algún lugareño dijo que don Obdulio prefirió alejarse de la leyenda para matear junto a su mujer Catalina y estar con los suyos. Era simple y, a la vez, tenía convicciones de roca. Aprendió que los de afuera son de palo, como en Brasil, en la escuela de la calle y el potrero. Además, sirvió de musa inspiradora para varios artistas. El Gordo Osvaldo Soriano le dedicó el cuento Obdulio Varela, el reposo del centrojás y Eduardo Galeano lo pinceló en el libro El Fútbol a sol y sombra. Sobre el Negro Jefe también se realizaron obras de teatro en Italia y Montevideo y algunos libros biográficos.
Una vez, cuando era "botija", tuvo un contacto que le fue indeleble para el resto de su vida. O dos. Cuentan que del Teatro 18 de Julio, de Montevideo, una noche salió de actuar Gardel y le compró un diario y le dio la mano. Otros aseguran que el trabajo de mensajero le posibilitó conocer a Gardel y fotografiarse junto a él. De lo que no hay dudas es de que lo conoció. Acaso por eso se explica que el cuadro más grande de aquella casa del barrio Villa Española sea el de un tal Carlos Gardel y no uno suyo. Es que así era don Obdulio, así de simple.
Antonella, integrante de la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Morón que funciona en la Casa de la Memoria y la Vida, le contaba cerca del ocaso de la tarde a un grupo de personas la historia de la Mansión Seré, que durante la última dictadura militar argentina funcionó como uno más de los centros clandestinos de detención. A su espalda, los cimientos y escombros que quedaron tras su incendio a manos de los militares ilustraban el panorama del proyecto de reconstrucción histórica. Proyecto que tiene como fin encontrar evidencias borradas en el pasado.
A la mañana ya se habían corrido los 10 kilómetros de la Prueba Atlética por la Verdad, la Memoria y la Justicia y, entre los participantes, aunque no estaba en cuerpo, el alma de Miguel Sánchez, atleta desaparecido en 1978, estaba presente. Cerca del mediodía se daba el puntapié inicial de un partido con el lema de A 30 años. Fútbol por la Vida, y uno de los arcos lo cubría Claudio Tamburrini, cómo lo hacía en 1977 en Almagro, cuando fue secuestrado por una patota y masacrado en “Atila”, es decir en el centro clandestino Mansión Seré, al oeste del gran Buenos Aires. Tamburrini fue una de las cuatro personas que protagonizaron la heroica fuga de ese espacio de tortura el 24 de marzo de 1978, hace 30 años. Fue un partido que fue más que un partido. Tamburrini, la figura, con un penal atajado y mucha felicidad en sus guantes.
Dentro, pero en otro sector de lo que hoy es el Polideportivo Gorki Grana, propiedad de la comunidad, se proyectaba Crónica de una fuga, la película que cuenta la historia del escape. Las personas tomaban mate y miraban atentamente. Mientras Antonella seguía entusiasmada contando las realidades ocultas y junto a sus interlocutores proyectaban un mejor futuro para vivir en sociedad, un grupo de pibes peloteaba en la cancha de al lado y la tarde terminaba. Cómo si el ayer y el hoy estuvieran unidos, casi pegados, al lado.
Ezequiel Fernández Moores no sólo es un gran periodista sino que también se mete con los que pocos se meten y nos cuenta en cada uno de sus artículos las aristas de los poderosos del deporte. Cómo si esto fuera poco, parece ser un buen cronista. O por lo menos así lo reflejó en la nota Un mundo de hazañas poco creíbles, publicada en el blog Los Especialistas del diario La Nación hace cinco meses.
Cuentan que Islandia era tan pobre que sus iglesias ni siquiera tenían relojes. Ahora es rica. Los islandeses poseen firmas célebres de Inglaterra, lucen sus autos último modelo y, en verano, juegan al golf hasta las cuatro de la mañana, a plena luz del día. Un ciudadano, temeroso de que el país se hiciera insensible, se hizo mendigo, lo que suscitó un debate legal, pues cada noche la policía lo recogía para ponerlo a resguardo. Pero afectaba su libertad individual de seguir durmiendo en la calle y sensibilizando a sus compatriotas.
"Vamos a sacar al dictador, vamos a volver a vernos"
“¿Te acordás de la última vez que el cobrador pasó por casa y pagamos una cuota social?”, se pregunta un hincha de Newell´s en uno de los foros de lucha de los Leprosos contra el actual orden político del club. Hace un año, hinchas autoconvocados de Newell´s se hacían oír en pleno centro de Rosario. Pero, aquella vez, los matones del presidente rojinegro, Eduardo López, intimidaban y hacían que la manifestación se diluyera rápido. Pero no lo lograrían así con su espíritu.
Hoy Newell´s es una institución donde toda actividad social es un viejo recuerdo. Deteriorada las instalaciones, la administración del gimnasio cubierto y la concesión de la pileta se encuentran en manos de la barrabrava. Así como también la custodia del predio Bella Vista y el manejo de las Inferiores. Roberto Caminos, “Pimpi”, es el líder de la barra, un hombre que cumplió una condena por el asesinato a una mujer. En las Inferiores leprosas, los barras presionan a los padres, a intermediarios, y hasta a los propios chicos para que firmen los contratos. Hasta se dice que el verdadero dueño de los pases de Miguel Torrén, Leonel Vangioni y Leandro Torres -todos en el actual plantel de Primera- sería el mismo Caminos. El actual Coordinador general de Inferiores es Sergio Almirón, uno de los destacados jugadores en la historia de Ñuls y campeón mundial en 1986 con Argentina. Hoy los hinchas solo prefieren la lealtad y el compromiso. Ya no miran a Almirón como aquel gran jugador, sino como a un ex ídolo. Almirón fue noticia en agosto del año pasado cuando fue acusado por la madre de un juvenil de pedirle dinero para que su hijo jugara. Según la mamá de Alan Zetner, por aquél entonces integrante de la Reserva, cuando habló con Almirón le preguntó sino temía que Alan se suicidara, ya que había entrado en un estado de depresión. “Suele pasar”, fue la respuesta del responsable de los juveniles.
“Nadie me tiene miedo”. Esas fueron las palabras del presidente López en una entrevista al diario Olé en 2005. Su poder se construyó a base de contactos y relaciones en varios pilares: la Justicia, la prensa, y su grupo de choque, la barrabrava. Y si a esto le sumamos las anulaciones de las elecciones en los años 1999 y 2004, por artimañas legales cómo los famosos avales, se podría hablar de una consistente tiranía. Fue Julián Maidana, capitán del campeón 2004, quien no dudó en definir como pasaba sus días en el club: “En Newell´s se vive como en la dictadura militar”.
La prensa es otro bastión de López. Tiene el control sobre los dos grandes diarios rosarinos, El Ciudadano y El Capital. De El Cuidado es su dueño, ya que lo adquirió en 2002 a Orlando Vignatti, propietario de El Capital y, también, uno de los imputados en la causa penal que intenta aclarar quienes se beneficiaron con el saqueo a Rosario Central. Las buenas relaciones y los silencios hicieron el resto. Dos periodistas que se animaron fueron atendidos, como Carlos del Frade y Diego Sonzogni. Del Frade fue denunciado por López por injurias y calumnias, y más tarde pidió la prisión efectiva por un año, a raíz de una nota publicada en El Eslabón. La Justicia, en una acción inédita, falló en contra de López. En tanto, Sonzogni fue amenazado y golpeado por los barras cuando intentaba entrar al predio Bella Vista a cubrir un amistoso entre Newell´s y Ben Hur en la última pretemporada. Al tiempo, Sonzogni radicó la denuncia contra Daniel Cáceres, intendente del polideportivo Bella Vista y, sí, miembro de la barrabrava. Es que López en la intimidad lo comentó: “Dos tapas de El Capital pueden tumbarme”.
En relación a la Justicia, a denuncias y a cuestiones penales, López podría escribir un gran libro. El presidente de Newell´s es uno de los mayores deudores del Banco Municipal de Rosario y está acostumbrado a pagar con cheques sin fondos. Hasta hoy, son 99 los voladores que andan dando vueltas, como se puede consultar en la página del Banco Central. Con respecto al nombrado polideportivo Bella Vista, existe una orden de remate por deudas con la Dirección General Impositiva (DGI). En marzo de 2007, hinchas y socios de Newell´s, junto con el patrocinio del ex juez Mariano Bergés, responsable de Salvemos al Fútbol, presentaron una denuncia ante la Justicia Penal de Rosario y Buenos Aires contra López, el vicepresidente Mauricio Nudemberg y los capos de la barrabrava por “asociación ilícita” y “coacción”. En Buenos Aires aseguraron que las pruebas fueron concluyentes. El reclamo es el inmediato procesamiento de López. Hasta la Federación Internacional de Newell´s, representante de las filiales, presentó el mes pasado un pedido de intervención del club al gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner. Se destacaron varios puntos, como la inexistencia de balances anuales legales, constancias de ingresos de socios al club, registros contables y administrativos y la flagrante violación del artículo 21 del estatuto. En la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) lo apuntaron por ganancias en el marco de varias transferencias de jugadores, entre otras, la de Maximiliano Rodríguez, Diego Mateo y Damián Manso. Hasta Mauro Rosales, surgido de la Lepra y actual delantero de River, pidió la quiebra de Newell´s ya que le debían más de un millón de pesos. El descontrol es absoluto y las acciones siguen y siguen, cómo una denuncia de lavado de dinero que cae sobre López.
“Es inevitable que me manifieste aún sabiendo que es una imprudencia que lo haga desde mi cargo. Pero es una obligación moral que excede la conveniencia del cargo. Creo que el actual presidente de Newell´s le hace daño a Newell´s”. La firma de este comentario es de Marcelo Bielsa cuando ocupaba el banco de la Selección, mientras López estaba -y sigue estando- en el Comité Ejecutivo de la AFA. Por eso una las banderas de la lucha de la Resistencia Leprosa es la del Loco junto a otra de Isaac Newell, el docente inglés fundador de la institución.
“Elecciones limpias y transparentes”, “Por un Newell´s libre de mafia y de delincuentes” y “¡Elecciones ya!” son los lemas que llevaron adelante en las sucesivas manifestaciones los hinchas y socios autoconvocados, además de viejas glorias del club en contra del proceso de López. Quizás el 11 de diciembre próximo -o antes-, cuando se tendrían que hacer las elecciones para no rectificar un mandato de 14 años, el cobrador pueda darse una vuelta para hacer su trabajo.
Carlos Alberto Solari, El Indio, ex líder de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Luego de egresar de la escuela secundaria, a la edad de 18 años ingresa al instituto de Bellas Artes. A pesar de rendir algunas materias, fue expulsado un año más tarde de su ingreso, por orinar en medio de una clase, luego de que el profesor denegara el permiso para que fuera al baño. Tres décadas después, El Indio contestaría para la revista de rock La García: "En esa época lo más importante era la rebeldía".
Mao Tsé Tung, el histórico líder del Partido Comunista de China.
Mao fue expulsado de su Universidad en Changsha en el año 1915 luego de haber pintado el grafiti más grande del mundo en los baños públicos. Constaba de 4000 caracteres en donde criticaba a sus profesores y al Estado chino.
* El regreso de Mao es el nombre de una de las canciones inéditas de los Redonditos de Ricota. Pequeña reflexión: a veces las casualidades no son nada casuales.
Nota del autor: Hace un tiempo agregué que no sólo comentaríamos sobre el mundo del fútbol sino que empezaríamos a pincelar otros temitas. Ahora, de alguna manera, inauguramos lo prometido. Estas nuevas entradas podrán abarcar desde una orilla a la otra. La cuestión es que valga la pena contar la historia. Aquí fue la primera.
EL DÍA QUE EL NEGRO EMBELLECIÓ AL LENGUAJE CON SU IMPRONTA
Mierda. Pelotudo. Carajo. Habrá que discutir si estas tres palabras de aquí en más no podrían forman parte de la retórica literaria argentina. Para evitar eufemismos innecesarios. En el marco del III Congreso de la Lengua, en Rosario, en 2004, estos vocablos exaltaron en carcajadas a los muchos presentes. Sus fundamentos se basaron en torno al humor nacional de Roberto Fontanarrosa. Humor nacional que sufrió una dura baja con su partida, el pasado 19 de julio, paradójicamente un día antes de la celebración del día del amigo. Es que Fontanarrosa, desde su pinta y sus libros, daba amistad. Él quería su recuerdo en la felicidad, en su humor sano.
"Las malas palabras reflejan una expresividad y una fuerza que difícilmente las haga intrascendentes", explicaba un distendido Fontanarrosa ante la mirada del presidente de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, justamente.
Fidel Castro, los revolucionarios cubanos y el Che, su coterráneo, tenían un problema casi tan grave cómo la amenaza del imperialismo: "Hay otra palabra irremplazable que es ’mierda’, y el secreto está en su contextura física, está en la r, porque es mucho más débil como la dicen los cubanos: ’mieLda’, que suena a chino, y eso yo creo que es otro de los grandes problemas que ha tenido la Revolución cubana, que es la imposibilidad de manifestar fuerza expresiva".
Fue una tarde noche que quedó en la retina de cada argentino, porque el Negro -una persona que no tenía enemigos, según sus inexistentes detractores- se lució con la impronta de barrio y calle, y sobre todo de libros. Hubo tiempo también para argentinismos: "Hay palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza y por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza, que es un pelotudo".
En ese contexto el autor de innumerables cuentos que conforman al patrimonio nacional argentino, propuso "una amnistía" para las "malas palabras", y pidió cuidar de ellas e integrarlas al lenguaje y consideró que "las vamos a necesitar".
En el medio de un mar de risas y comentarios, el Negro explicó: "Hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa que es carajo. Acá se llega al eufemismo de decir ’caracho’". En este punto advirtió la triste función de esos puntos suspensivos para reemplazar términos soeces. Ese día en Rosario, sin mayores análisis y conjeturas rebuscadas, sino con el corazón de lo espontáneo y natural, el Negro se fue al reverendo carajo e hizo lo mejor que supo hacer: despertar una sonrisa.
"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".