lunes 25 de febrero de 2008

Negro es mi corazón

EL DÍA QUE EL NEGRO EMBELLECIÓ AL LENGUAJE CON SU IMPRONTA

Mierda. Pelotudo. Carajo. Habrá que discutir si estas tres palabras de aquí en más no podrían forman parte de la retórica literaria argentina. Para evitar eufemismos innecesarios. En el marco del III Congreso de la Lengua, en Rosario, en 2004, estos vocablos exaltaron en carcajadas a los muchos presentes. Sus fundamentos se basaron en torno al humor nacional de Roberto Fontanarrosa. Humor nacional que sufrió una dura baja con su partida, el pasado 19 de julio, paradójicamente un día antes de la celebración del día del amigo. Es que Fontanarrosa, desde su pinta y sus libros, daba amistad. Él quería su recuerdo en la felicidad, en su humor sano.

"Las malas palabras reflejan una expresividad y una fuerza que difícilmente las haga intrascendentes", explicaba un distendido Fontanarrosa ante la mirada del presidente de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, justamente.

Fidel Castro, los revolucionarios cubanos y el Che, su coterráneo, tenían un problema casi tan grave cómo la amenaza del imperialismo: "Hay otra palabra irremplazable que es ’mierda’, y el secreto está en su contextura física, está en la r, porque es mucho más débil como la dicen los cubanos: ’mieLda’, que suena a chino, y eso yo creo que es otro de los grandes problemas que ha tenido la Revolución cubana, que es la imposibilidad de manifestar fuerza expresiva".

Fue una tarde noche que quedó en la retina de cada argentino, porque el Negro -una persona que no tenía enemigos, según sus inexistentes detractores- se lució con la impronta de barrio y calle, y sobre todo de libros.
Hubo tiempo también para argentinismos: "Hay palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza y por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza, que es un pelotudo".

En ese contexto el autor de innumerables cuentos que conforman al patrimonio nacional argentino, propuso "una amnistía" para las "malas palabras", y pidió cuidar de ellas e integrarlas al lenguaje y consideró que "las vamos a necesitar".

En el medio de un mar de risas y comentarios, el Negro explicó: "Hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa que es carajo. Acá se llega al eufemismo de decir ’caracho’". En este punto advirtió la triste función de esos puntos suspensivos para reemplazar términos soeces. Ese día en Rosario, sin mayores análisis y conjeturas rebuscadas, sino con el corazón de lo espontáneo y natural, el Negro se fue al reverendo carajo e hizo lo mejor que supo hacer: despertar una sonrisa.

Algo más:

# Negro Querido (en Pelota(s) de Gol)

# La hinchada de Fontanarrosa (en Paredario)

viernes 22 de febrero de 2008

Inhumano I

Una reunión más para combatir el racismo y la discriminación. Era 2001 y la sede que había elegido la FIFA para su Congreso Extraordinario era Buenos Aires, Argentina. Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol por aquel entonces y por este entonces, aprovecharía la situación para presentar su autobiografía, Pido la palabra. Hasta ahí, toda la pompa que rodea a este tipo de mítines. Pero, en aquella reunión que duró casi tres horas hubo un momento en el que el asombro se hizo presente. Leoz, nacido en Pirizal, Chaco paraguayo, remató: "Nací en un pueblo humilde en el que habitaban 34 personas y 20 indios".
No, no señor. ¿Qué dice? ¿Acaso usted cuando fue profesor de Historia entre los años 1950 y 1962 enseñaba eso en las escuelas paraguayas? No, no señor. Hay algo que no cerró en aquella reunión para hacerle
frente al racismo y a la discriminación.


Relacionado:
Parece a propósito. Se apuntó a Leoz por un hecho de años atrás y, horas después, vuelve a ser noticia el dirigente máximo del fútbol sudamericano. Esta vez, se lo acusa de recibir sobornos de la empresa de marketing deportivo ISL, aliada a la FIFA, según indicó el semanario alemán Der Spiegel. Completito.


# ¿Será cierto eso? (diario Correo, de Perú)

lunes 18 de febrero de 2008

Tomá y hacelo

Son dagas al centro del corazón. Puñaladas que lastiman. Como en el pool, arriman la pelotita para el tacazo final. ¿De que se habla? De las pelotas de gol. Si se quiere tomar a la NBA como referencia, de las asistencias. Esas que Riquelme parece estar empeñado en dar y dar, cómo ante Central o ayer ante Argentinos. Esas que demuestran la técnica individual en función del equipo. Esas que no cualquiera puede meter. Quizá sea la bandera de los números “10”, catalogados de enganche, enlace, mediopunta centro, nexo, o como sea. Pero no propiedad exclusiva de ellos. El paraguayo Edgar González, de Estudiantes de La Plata, tomó cruzada la pelota y la dejó en los pies de Pablo Luguercio después de que el balón ensayara una parábola aérea. Son más que habilitaciones, pases cortos o pases largos. Son dichos. “Tomá y hacelo, dale”, dicen con displicencia y elegancia los que la ponen ahí. Cómo Totono Grisales con Montenegro en el último gol de los Rojos. No abundan en la era de la exaltación de la pelota parada. Pero están. Están para sangrar la defensa rival. Para pegar el golpe. Para que la pelota circule mansita en un riel imaginario. Para que por último venga el beneficiado y se llene la boca de gol y, en el mejor de los casos, agradezca: “Es tuyo, todo tuyo”.

sábado 16 de febrero de 2008

Vale por dos

Con la noticia de la vuelta de Todo con Afecto a las tardes de los sábados (15 a 17 por Radio Continental), aprovecho para darle otra noticia. Desde hace unos días, tengo la suerte de colaborar con el blog Vale Chumbar, un espacio que ya hace tiempo viene desempeñando un buen laburo, cómo el que hizo para el Mundial de Alemania 2006. De esta manera los invito a pasar por el sitio para darle un vistazo y de paso leer lo que quieran. En la primera entrega de mi autoría, La Premier League del siglo XXI, pasamos un poco la franela por debajo del campeonato inglés, ese que poco a poco está siendo dominado por multimillonarios foráneos.

Sepan, Pelota(s) no muere. Saludos, y si llegaron hasta acá, gracias.

lunes 11 de febrero de 2008

Un tema de años

El barrabrava ofende al fútbol,
cómo el borracho ofende al vino.

La frase corresponde al notable Eduardo Galeano. Gran combinador de palabras con ideas, el uruguayo define a este viejo nuevo personaje que envuelve al fútbol argentino, cómo ya lo hizo con el hincha o el arquero en su obra El fútbol a sol y sombra; ahora, en el documental Fútbol Violencia S.A, que todavía está en proceso, le pone la estampilla a este engendro. Dicho sea de paso, el film es de Pablo Tesoriere, que en 2008 estrenará La Puerta 12, un documental basado en la trágica jornada de 1968 en el Monumental, cuando 71 personas murieron apretadas y asfixiadas a la salida de un River-Boca porque la puerta de la muerte se encontraba cerrada. Pero eso es otro capítulo, que será tocado cerca del 23 de junio, día en el que se cumplirá 40 años de la máxima catástrofe en el fútbol vernáculo.

Cómo anillo al dedo a este comentario, terminada la inauguración del Torneo Clausura 2008, se registraron incidentes entre los barrabravas de River en las adyacencias del Monumental con un saldo de seis heridos y otros tantos detenidos. Esta vez no fue nada...

martes 5 de febrero de 2008

La copa de la vida

“Tuve un medio terrible. Perdimos el Mundial, pero yo gané otra copa, la copa de la vida”. Ronaldo declaraba ante el mundo su sensación horas después de la final del Mundial de Francia 1998, perdida por Brasil 3-0 ante el local, y no precisamente por la canción de Ricky Martin “La copa de la vida”, el tema musical oficial de apertura del torneo.

Pocos podían creer el mal rendimiento del brasileño en la final, tanto que se especuló con que se había resentido de algunas de las lesiones que tuvo durante la Copa, como una tendinitis en una rodilla u otro problema en uno de sus tobillos. Es más, minutos antes del partido, había sido omitido por la FIFA en la formación titular.

Una versión endeble afirmaba que se encontraba ofuscado por una supuesta infidelidad de su por entonces novia, Suzana Werner, con Pedro Bial, un periodista del diario O Globo de Brasil. Pero, el brasileño había sufrido convulsiones y temblores a pocas horas de la final ante Francia. ¿Y por qué jugó? La más firme y coherente explicación es que fue presionado por la empresa de artículos deportivos Nike. Sucede que la marca estadounidense había firmado un primer contrato con la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) por 400 millones de dólares, y no veía con buenos ojos que su principal estrella se quedara fuera del partido más importante de su carrera. Además, Ronaldo recibía 1.300.000 dólares por sponsoreo individual por parte de Nike.

Rápidamente, desde las oficinas de Washington se encargaron de aclarar el tema y transmitieron un comunicado de prensa que decía: “Nike no tuvo ninguna influencia y jamás interfirió en la relación del entrenador (Mario Zagallo) y sus jugadores”. Por aquel momento se podía ver a la mejor versión de Ronaldo, con 21 años, llamado a ser el sucesor de la corona del fútbol, pero siempre siendo un joven presionado por todos lados.

César Sampaio, compañero del astro en aquella selección brasileña, comentó tiempo después: “Cada vez que le tocábamos la pelota a Ronaldo, o lo veíamos en el campo, temíamos por su vida. No podíamos dejar de tenerlo en la mente todo el tiempo. Era una sensación generalizada de pánico”. Al año siguiente del mundial galo uno de los médicos de aquel plantel, Lidio Toledo, reconocería: “La decisión que tomé cuando creí que Ronaldo estaba en forma fue la peor de mi vida”.

Gilberto Scraff, neurólogo y profesor titular de la Facultad de Medicina de Sao Pablo explicó: “Tuvo síntomas de una crisis convulsiva tónico-clónica generalizada. Yo no sé como lo hicieron jugar. Con treinta y tres años de experiencia puedo decir que a todos los pacientes con éste cuadro yo les doy reposo absoluto”.

¿AHORCADO?. Sobre su pecho, los polémicos R-9.

El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano graficó el panorama luego de la final y del manto de dudas sobre la presencia de Ronaldo: “El éxito espectacular de Ronaldo le permite facturar mil dólares por hora, incluyendo las horas que duerme. En el Mundial ´98, a los veintipoquitos años de edad, Ronaldo sufrió una crisis temprana: convulsiones, ataques de nervios. Dicen que la presión de Nike lo metió a prepo en la final contra Francia. El hecho es que jugó enfermo, y no pudo exhibir como debía las virtudes del nuevo modelo de botines, el R-9, que Nike estaba lanzando al mercado por medio de sus pies”.

* Algunas declaraciones fueron extraídas de la "caja negra" de los mundiales, el sitio Todos Los Mundiales de Mariano Valls.