
En Francia, haciendo el Hombre de Vitruvio de Da Vinci, como buen artista que es.
En Nápoles, en Cannes, en Buenos Aires, en cualquier lado. El asedio de la prensa a Diego Maradona no reconoce fronteras físicas ni temporales. La primera foto es de 1984, cuando el mejor jugador de la historia del fútbol mundial fue presentado en Napoli, en el estadio San Paolo, ante una tremenda multitud. La otra, la segunda, es de días atrás, cuando el 10 participó del festival de cine de Cannes, presentando un documental sobre su vida junto al director serbio Emir Kusturica.
Hace un tiempo pude comprobar en carne propia el amor que se le tiene a Diego en otras partes del mundo. Flavio, un joven italiano asqueado de su vida en el llamado Primer Mundo, se vino de vacaciones en el último verano para Buenos Aires. Nació en Bari, en el sur, pero trabaja en el norte, como muchos otros italianos sureños. Cada vez que hablaba de Maradona se emocionaba, al borde del llanto, cantaba, y sentía amor genuino por esa persona que hizo feliz a ese lugar de Italia donde hoy se vierte la basura proveniente del norte rico. Y lo recordaba por su fútbol, por sus gambetas, por su historia en la ciudad. No lo maltrataba por su vida privada, lo respetaba y lo contenía.
Sabido de su pasión por Diego y por el fútbol, lo invité a ver Amando a Maradona, una linda película en reconocimiento a la vida de novela del 10. Jugamos juntos un par de partidos y fuimos a la cancha del Deportivo Morón, chori y Coca de por medio, y se hizo amigo de mis amigos y partió junto a ellos a ver a su querido River en el Monumental.
Más allá de esta mínima relación que tuvimos con Flavio, que la primera vez que lo vi tenía puesta una camiseta del Deportivo Cali que le había regalado un amigo colombiano, hoy, cuando me acuerdo del Tano en algunas circunstancias, no me olvido de ese amor por Diego. Y no me olvido porque en el medio de la película, cuando Maradona llegaba al San Paolo, como lo retrata aquella foto, me dijo: “Vos me querés hacer llorar, ¿no?”.
Los dejo disfrutando un poco del arte de Pablo Coll, con Vengan a ver, su tema dedicado a Maradona. Nos leemos.


