sábado 19 de julio de 2008

Un año, mil historias

Hoy se cumple un año de la partida de Roberto Fontanarrosa. Su fin en la vida fue despertar sonrisas, le fue inherente a él. Y cumplió. El Negro fue un artista popular y tuvo una estrecha relación con el fútbol y, sobre todo, con su Canaya, con su Rosario Central. Imperdible es el cuento 19 de diciembre de 1971, aquella historia del viejo Casale y el gol de palomita de Aldo Pedro Poy a Newell´s en cancha de River. Pero hacer un relevo de las obras del rosarino sería una tarea ardua. No es el objetivo. En estas pocas líneas se quiere recordar a este escritor cultor de la simplicidad. Y recordar que ha pasado un año sin el Negro, pero un año, además, lleno de libros y programas que lo pintan como un buen tipo, simple, llano y amigable. Mil historias le ganan a un año, Negro. Le ganan.

Recreación del cuento La observación de los pájaros.

lunes 14 de julio de 2008

Una ayudita de Kapuściński

Arnheim también escribió, tiempo más tarde, que la televisión sería un examen para nuestra sabiduría: podría enriquecernos, creía, pero al mismo tiempo podría aletargarnos. Tenía razón. Con mucha frecuencia encontramos personas que confunden ver con entender. Oímos, por ejemplo, a una pareja que discute: “No, querido, no tienes razón. Lo que dices es falso”. Y el otro responde: “¿Cómo que no tengo razón? ¡Si lo he visto en la televisión!” Esta identificación, por lo general inconsciente, entre ver -un acto del dominio de las sensaciones- y saber o entender -actos del dominio del pensamiento- es un elemento básico en la manipulación de la gente, que la televisión sabe aprovechar. En la dictadura funciona la censura; en la democracia resulta más adecuada la manipulación. Y el blanco de esas agresiones siempre es el mismo: el hombre de la calle.

Los grandes periodistas o escritores suelen dejar su mejor legado en los libros. En este fragmento de Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar), el polaco Ryszard Kapuściński nos da una pequeña lección. Cualquier semejanza con el conflicto entre el Gobierno nacional y los popes de las entidades agropecuarios y sus aliados no es pura casualidad, sino todo lo contrario. El mundo es algo complejo. El mundo de la información también.