Hoy se cumple un año de la partida de Roberto Fontanarrosa. Su fin en la vida fue despertar sonrisas, le fue inherente a él. Y cumplió. El Negro fue un artista popular y tuvo una estrecha relación con el fútbol y, sobre todo, con su Canaya, con su Rosario Central. Imperdible es el cuento 19 de diciembre de 1971, aquella historia del viejo Casale y el gol de palomita de Aldo Pedro Poy a Newell´s en cancha de River. Pero hacer un relevo de las obras del rosarino sería una tarea ardua. No es el objetivo. En estas pocas líneas se quiere recordar a este escritor cultor de la simplicidad. Y recordar que ha pasado un año sin el Negro, pero un año, además, lleno de libros y programas que lo pintan como un buen tipo, simple, llano y amigable. Mil historias le ganan a un año, Negro. Le ganan.
Recreación del cuento La observación de los pájaros.


